Este don se manifiesta en un 15-20% de la población. Estas personas perciben el mundo con mayor intensidad y detalle, a menudo sin ser conscientes de ello. La alta sensibilidad les permite captar lo que muchos otros no notan, viviendo sus experiencias con una profundidad única.
Tanto hombres como mujeres pueden poseer este don y tener una capacidad innata para canalizar energías. Sin embargo, muchas personas altamente sensibles (HSP) no saben que lo son y simplemente se sienten diferentes desde una edad temprana. Esta sensación de diferencia puede persistir a lo largo de sus vidas, haciéndoles sentir desconectados de la mayoría.
Los científicos han descubierto que las personas altamente sensibles tienen una mayor actividad neuronal en las áreas del cerebro responsables de los sentimientos y las interacciones.
La psicoterapeuta estadounidense Elaine Aron, pionera en el campo de la alta sensibilidad, lleva más de 25 años investigando este tema. Aron afirma que el sistema nervioso de estas personas es más receptivo, registrando más detalles y percibiendo señales incluso de otras dimensiones.